A pesar de las declaraciones del intendente Fabio Villa, quien defendió la efectividad y el correcto funcionamiento de los desagües, la situación en las calles reflejó un panorama distinto. En la intersección de las calles Corrientes e Islas Malvinas el agua volvió a quedar estancada, provocando el ingreso de la misma a varios domicilios.
Uno de los casos más críticos se registró en el barrio Madre Teresa de Calcuta, donde la familia Pedrozo sufrió el desborde de su pozo negro e inundación en su vivienda. En declaraciones al medio Florencia Hoy, los damnificados manifestaron su malestar por la falta de respuesta oficial: "Hace varios meses le venimos pidiendo que vengan a limpiar el pozo, ahora le llamamos a Fabio y ni nos atiende", señalaron.
La problemática también afectó a la zona sur de la ciudad, donde la familia Nuss se vio seriamente damnificada debido al caudal de agua que desaguó hacia su inmueble, impactando del mismo modo en el acceso al campo perteneciente a la familia Menapace.
Por otro lado, surgió una notable controversia respecto a los acumulados pluviométricos. Mientras que el informe difundido por la Municipalidad indicó un registro de 140 milímetros, las mediciones propias realizadas por vecinos de distintos puntos de la ciudad señalan que la lluvia caída no superó los 90 milímetros, lo que incrementa los reclamos sobre la capacidad de respuesta de la infraestructura local ante eventos meteorológicos de esta magnitud.
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